Inicio > Node > La importancia de tener una mentalidad positiva en las apuestas deportivas

La importancia de tener una mentalidad positiva en las apuestas deportivas

La importancia de tener una mentalidad positiva en las apuestas deportivas

La importancia de tener una mentalidad positiva en las apuestas deportivas
Autor Franklin Santaella 05 Feb 2019

Explicamos uno de los factores claves a la hora de tener éxito en las apuestas deportivas y ese no es otro que mantener una actitud positiva.

Cuando nos dedicamos a las apuestas deportivas, bien sea por hobby o de manera más profesional, debemos encararlas con una actitud positiva sin que esto signifique pretender que el camino será color de rosas, hay que estar conscientes de que es más bien muy duro pero que sabiéndolo transitar nos puede brindar satisfacciones y por supuesto dinero.

Por más buenos que seamos siempre van a llegar las apuestas fallidas o, peor aún, las seguidillas de apuestas perdidas. Si no tenemos una mentalidad fuerte y mucha disciplina podemos caer fácilmente en bancarrota o sentir que esto de las apuestas no se nos da.

Siempre es crucial estar conscientes de los riesgos y asumirlos, basados en eso vamos a considerar unos tips que nos ayudarán en este mundillo de las apuestas deportivas.

Lo primero que debemos erradicar de nuestra mente es pretender ganar mucho dinero de un solo golpe, ¿es posible? Sí, por supuesto que lo es, pero hay que tener en cuenta una máxima, “a mayor ganancia, mayor riesgo” y a “mayor riesgo, mayores posibilidades de perder”.

El bank se construye de a poco haciendo que las ganancias sean superiores que las pérdidas. Si hacemos una apuesta puntual o apostamos muy esporádicamente solo por diversión pudiera ocurrir ese golpe de suerte, pero si nos dedicamos a hacerlo de manera frecuente y en el largo plazo, es prácticamente imposible mantener una racha de beneficios.

Lo que se recomienda es dividir el bank entre 100 y cada unidad representará un stake, luego dependiendo de la estrategia que escojamos jugaremos varias unidades. La sugerencia que más gana terreno es la de no hacer jugadas superior al 10% del bank en una sola apuesta (el stake va a representar el nivel de confianza que tenemos en una apuesta). Hay varias estrategias y cada quien debe aplicar la que mejor se adapte a su perfil de apostador (stake fijo, stake variable o cualquier otra modalidad), lo primordial es no arriesgar mucho en una misma jugada por más segura que parezca, en los deportes y en las apuesta no hay nada 100% seguro.

Una recomendación adicional es tomarnos las apuestas a modo de entretenimiento y si en el proceso obtenemos beneficios, ¡pues perfecto! Pero si entramos en esto con la necesidad imperiosa de producir dinero, y además por montones, lo más seguro es que estemos destinados al fracaso porque seremos víctimas de la ansiedad, de la ambición, de la inexperiencia y presa fácil para las casas de apuestas.

Hay que tener un plan definido, establecer un bank con una cantidad de dinero que nos podamos dar el lujo de perder sin que nos afecte nuestra vida cotidiana, trazarnos metas a corto, mediano y largo plazo, ir incrementando nuestro bank con aportes externos en la medida de nuestras posibilidades, ya que si trabajamos siempre en términos porcentuales “a mayor bank, mayor stake (en términos nominales)” y también mayor ganancia.

¡Hay que estar pendiente que no todo es color de rosas! Las rachas negativas van a llegar tarde o temprano y debemos estar preparados para ellas. Hay un concepto extraído del mundo bursátil y es el denominado STOP LOSS, no es más que hacer una pausa cuando las pérdidas llegan a un cierto nivel para reevaluar nuestras estrategias, tomarnos un descanso o considerar la contratación de un tipster.

Una última recomendación es que en la medida de lo posible no nos involucremos en apuestas de nuestros equipos favoritos, el motivo es que es muy probable que nos dejemos llevar por la pasión y no por la razón y tomemos malas decisiones a la hora de colocar nuestras jugadas.

Estas son solo algunas recomendaciones, la idea es que no cometan los errores más comunes. Es mucho mejor aprender de los errores que otros ya cometieron que hacerlo con los propios.